miércoles, 20 de febrero de 2013

¡Bienvenidos a Side-by-Side!



Lo confieso. Me declaro un irredento amante del mundo del motor. Esta afirmación no cambiará la vida de quién la lea, ni le influirá lo más mínimo. Tampoco lo pretendo. Lo que si pretendo es dar a conocer a los lectores de este post, por pocos que sean, lo que me mueve a crear un blog sobre el mundo de las competiciones de motor. Es muy simple y, a la vez, terriblemente difícil de explicar. Es por esa indescriptible sensación, ese aumento del pulso cardíaco cuando los pilotos enfilan la recta de meta y se disponen a acelerar, camino de la primera curva, ese hormigueo en el estómago cuando dos monoplazas se ponen en paralelo. Ese halo de grandeza, de magnánima épica que desprenden los jinetes de las cuatro ruedas, con sus vehículos por fiel montura. Esa combinación del factor humano y mecánico que saca lo mejor y lo peor de nosotros, ya estemos directamente involucrados o seamos simples espectadores. Esa gran metáfora vital que envuelven los grandes hitos (y mitos) de cada categoría, algo casi imposible de encontrar fuera de una sala de cine. La belleza de la victoria, la amargura de la derrota... Si encuentran algo parecido en algún otro componente de esa gran máquina azul que es el planeta Tierra, no duden en comunicármelo.


Vale, quizá estoy siendo demasiado filosófico. O no. Porque, en definitiva, todo eso es lo que nos engancha a permanecer durante un mínimo de una hora viendo a vehículos competir unos contra otros. De no ser así, sería como contemplar el tráfico: un insoportable tedio. Lo demuestran los datos de audiencia en el mundo entero. Pocos eventos tienen tamaña cantidad de espectadores, televisivos y presenciales, como la Fórmula 1, y en los países donde ésta no es popular, otras toman el testigo: NASCAR, WRC, DTM... Pero también existen otras competiciones, muchísimo menos populares y conocidas. Unas sirven para promocionar a jóvenes pilotos con la Fórmula 1 como horizonte, algunas acogen a pilotos que buscan el placer de la victoria fuera de los focos y la fastuosidad del Gran Circo, y otras simplemente dan cobijo a quienes se encuentran en el ocaso de su carrera y que disfrutan con el simple hecho de competir.


El objetivo de este proyecto que inicio, de momento, en solitario no es sólo contar las gestas de los futuros mitos de la velocidad, sino también dar algo de repercusión a aquellas competiciones que suelen pasar desapercibidas incluso para muchos seguidores del motor, en las que la emoción y la espectacularidad es igual o superior a las de la Fórmula 1, para que todos los que vibren con las carreras, vieran o no a Ayrton Senna, lleven años oyendo motores o acaben de descubrir el significado de "Safety Car", lo hagan aún más si cabe, sin filias ni fobias. Y, para qué engañarnos (algo que se evitará permanentemente en este blog), también lo hago por saciar una pasión personal. Si hay algo que me gusta más que una carrera, es poder escribir sobre ella. Y, mientras me dejo los codos para que una carrera universitaria me permita cumplir mis ambiciones periodísticas, éste es sin duda el mejor medio.

¿Y de qué se va a escribir en este blog?, se estará preguntando. Antes de empezar este proyecto, he tenido que hacer una criba, ya que al ser una iniciativa personal, no dispongo (ya me gustaría) de suficiente tiempo material para ver y analizar toooooooodas las categorías. Así que he decidido contemplar una quincena de competiciones, todas ellas de circuito y, principalmente, de monoplazas (es decir, nada de NASCAR, GT, rallies o motos... por el momento), que, teniendo como referente la Fórmula 1 (a la que se prestará especial atención), sirvan de plataforma para llegar a ella, o como alternativas para aquellos pilotos que no la han alcanzado, siempre que tengan relevancia a nivel mundial o europeo. Esto incluye fórmulas de promoción como la GP2, GP3, Formula Renault 3.5 y la Auto GP, además de las principales categorías de Fórmula 3: el potente Europeo de F3, la F3 alemana, que ha ganado mucho peso en los últimos años a pesar de no ser una categoría oficial de la FIA, la decadente F3 británica, el F3 Openmenos español que nunca, y la F3 japonesa, no muy relevante en el concierto internacional, pero reconocida como categoría FIA. También se contemplarán otros campeonatos de monoplazas como la espectacular IndyCar norteamericana (amen de la Indy Lights, su propia lanzadera) o la Super Fórmula japonesa, antigua Formula Nippon. Para terminar, en este blog tendrán cabida las dos competiciones de turismos más importantes del mundo: el WTCC y el DTM, en auge en los últimos años.

El 17 de marzo, las cinco luces del semáforo del circuito de Albert Park marcarán el inicio de las hostilidades y de la temporada 2013, mientras que el resto de las competiciones iniciarán su andadura a finales de marzo, en abril y, las más tardías (GP3, DTM y F3 británica), en mayo, en una travesía que concluirá en los meses de octubre y noviembre, con Interlagos (24 de noviembre) como última parada. Nueve meses de emoción en los que viviremos grandes aventuras con el olor de la gasolina como aroma, la polémica como ¿inevitable? compañera de viaje y, tras la última curva, la bandera a cuadros, el gran final, en el que cuantos más pilotos españoles consigan éxitos, mejor. Y en Side-by-Side, lo viviremos al máximo. ¿Nos acompañas?



Si queréis contactarme en Twitter, podéis hacerlo en @adrianfm_94

PD: No puedo terminar este post sin dar las gracias a Tomás Díaz. Él fue quién me dio la oportunidad de escribir sobre Fórmula 1 en la ya difunta web "sportsFGN1", uniendo mi pasión por el periodismo y el motor en una sola. Sin ese empujón, jamás podría haberme planteado algo similar.

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