jueves, 14 de marzo de 2013
Previa del GP de Australia: De paseo por las antípodas
Interlagos, Sao Paulo, Brasil, 25 de noviembre de 2012: Jenson Button cruza la línea de meta en primera posición y gana el Gran Premio de Brasil mientras Sebastian Vettel conquista su tercer título. Albert Park, Melbourne, Australia, 15 de marzo de 2013: el semáforo se tiñe de verde para señalar el inicio de los primeros entrenamientos libres. Entre ambos sucesos, habrán transcurrido 110 días, 7 horas y 45 minutos. Parece que fue ayer, pero ese es el tiempo que llevamos sin Mundial. La Fórmula 1 vuelve a nuestras casas y a nuestras vidas en el Gran Premio de Australia, con muchas novedades y muchos cambios con respecto a noviembre. Pero antes, vamos a introducirles en la visión que tiene del mundo del motor el país de los canguros, de los ornitorrincos y de las aduanas exhaustivas, dónde amanece cuando nosotros nos despedimos del sol. Welcome to Australia!
Este país, al igual que las grandes potencias anglosajonas, Gran Bretaña y Estados Unidos, cuenta con una gran tradición en el mundo del motor. Las V8 Supercars es la competición más relevante del país, con pruebas en escenarios icónicos como Surfers Paradise, Mount Panorama, Adelaida... También ha provisto al planeta de grandes jinetes de las dos ruedas, tanto en MotoGP como en Superbikes. Sin embargo, al hablar de Fórmula 1, la lista se reduce. Si hay un nombre ligado históricamente a Australia y a la F1, ese es Jack Brabham. "Black Jack", apodo de origen confuso, es probablemente el gran olvidado de la Fórmula 1 de los 50 y 60. El surneogalés (topónimo del estado donde nació, Nueva Gales del Sur) compitió durante la friolera de 16 campeonatos entre 1955 y 1970, conquistando 3 títulos, en 1959, 1960 y 1966. Como anécdota, hubo que esperar a 1986 para encontrar a otro piloto que lograse dos títulos consecutivos (Prost). Tras sus éxitos con Cooper, fundó su propia escudería, logrando ganar, además de su tercer título, campeonatos con Denny Hulme (1967) y Nelson Piquet (1981, 1983), además de tener en sus filas a Graham Hill, Jochen Rindt, Jacky Ickx, Carlos Reutemann, Niki Lauda y, en su último año, Damon Hill, antes de desaparecer al término de 1992. Brabham, por cierto, es el campeón más longevo de la historia a sus casi 87 años, y el único campeón de los 50 que sigue con vida. Toquemos madera.
El otro gran hombre aussie en el Gran Circo es Alan Jones. Natural de Melbourne, obtuvo sus mayores éxitos con Williams, logrando el título en 1980, y peleando por el campeonato de 1981 hasta la última carrera. En 1985, tras varios años de especulaciones, nació por fin el Gran Premio de Australia en el circuito urbano de Adelaida, un trazado que fue muy popular entre los pilotos en una época en la que los nuevos circuitos urbanos no traían más que decepciones: Detroit, Dallas... En las 11 carreras disputadas aquí entre 1985 y 1995, Alain Prost, Gerhard Berger y Ayrton Senna fueron los únicos en repetir victoria, con Keke Rosberg ganando la primera carrera y Damon Hill la última. Adelaida fue siempre la última carrera de la temporada, y se convirtió en sinónimo de gran fiesta final de la F1, decidiendo además los títulos de 1986 (Prost a Mansell y Piquet) y 1994 (M. Schumacher a D. Hill).
Melbourne tomó el relevo en 1996, abriendo la temporada y siendo protagonista del gran cambio del año: el cambio de los semáforos "red to green" a las actuales cinco luces, para prevenir que los coches se calaran en las salidas. En las 17 ediciones celebradas en Albert Park, el GP de Australia se ha convertido, al contrario que en la era de Adelaida, en sinónimo de inicio del campeonato, viendo el debut de campeones del mundo como Jacques Villeneuve, Jenson Button, Fernando Alonso, Kimi Räikkönen y Lewis Hamilton. Sólo en 2006 y 2010 no abrió el Mundial, por causas de fuerza mayor (Juegos de la Commonwealth). Curiosamente, Damon Hill ganó la primera carrera en Albert Park, siendo el único que ganó en los dos circuitos. Michael Schumacher ha sido el gran dominador aquí, aunque no tanto como en otros circuitos (4 victorias), después de pasarse 8 años sin ganar en Australia hasta el 2000. Le sigue de cerca Jenson Button, con 3 victorias, mientras que Alonso sólo triunfó aquí en 2006. El circuito australiano, de 5.303 metros de longitud, es un semi-urbano, por lo que el asfalto mejorará con el paso de las sesiones. Un trazado de media velocidad, muy fluído, sin curvas destacables, pero con los muros cerca en muchas de ellas. Además, suele castigar con severidad la mecánica del coche y posee el mayor ratio de abandonos de todo el calendario. Y si a eso le sumamos la posible lluvia del sábado...
El domingo, dos pilotos australianos defenderán el honor de su país en la pista. Mark Webber quiere conseguir a toda costa un podio que aún se le sigue resistiendo en casa. Desde luego, sería un buen inicio cara a un último y desesperado asalto al título. Mientras, Daniel Ricciardo se conformaría con repetir el éxito del último año, con un buen 9º puesto. Pero los focos no estarán en ellos, sino en los dos maestros del volante que protagonizaron una batalla encarnizada por el título el último año: Sebastian Vettel y Fernando Alonso. El alemán llega a Melbourne con dudas sobre el rendimiento de Hungry Heidi (apodo del RB9), aunque todas las previsiones les sitúan como los más rápidos junto a Mercedes. Alonso, por su parte, podrá olvidar la pesadilla que supuso el GP del año pasado y aprovechar la supuesta igualdad que existe en la zona alta de la parrilla para cazar, al menos, un podio que no pisa desde 2007. Acumular puntos ahora será fundamental cuando se llegue a circuitos más favorables.
Quién no se lo pondrá fácil a ambos será Lewis Hamilton. Tras una pretemporada prodigiosa, llega la hora de demostrar que Mercedes, por fin, puede estar entre las grandes. De momento, todas las quinielas para la pole apuntan al británico. A quienes no apuntan las apuestas es a los pilotos de McLaren. De los test se pudo extraer que les costaba obtener buenos registros a una vuelta, y que su ritmo de carrera era bastante inferior al de las demás. Sólo unas mejoras importantes como las de 2011 podrían evitar el fracaso. Jenson Button, un especialista en este circuito, sufrirá más que otros años. Al contrario que Lotus. La escudería británica parece en disposición de pelear por ganar de forma regular y Kimi Räikkönen quiere dejar de ser el aspirante lejano para convertirse en candidato real al título. A todo ello hay que sumarle las aspiraciones de las escuderías más modestas y el debut de 5 pilotos en parrilla (el mayor desde 1993): Esteban Gutiérrez, Valtteri Bottas, Giedo van der Garde, Jules Bianchi y Max Chilton tratarán de dejar una buena impresión en su primera carrera y, quién sabe, incluso hasta puntuar. Sea como sea, la hora de las especulaciones se ha acabado. Los coches han sido sacados de los tráilers, los pilotos han bajado de los aviones, los mecánicos ya engrasan los motores... Señores, abran juego.
Mi cuenta de Twitter: @adrianfm_94
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